Wall Street cerró este viernes con una recuperación parcial de las tecnológicas después del desplome del jueves, mientras las bolsas de Asia y Europa seguían acusando el temor a un freno en la expansión de la inteligencia artificial. El Nasdaq Composite terminó con una subida del 1,09%, según el dato del 6 de noviembre publicado por el gestor del índice. El rebote no borra las pérdidas de la sesión anterior ni significa que la preocupación por los centros de datos haya desaparecido.
El cierre estadounidense fue desigual: el S&P 500 ganó aproximadamente un 0,3% y el Dow Jones perdió alrededor de un 0,5%, de acuerdo con el balance de cierre de CBS News. Por tanto, no es correcto describir toda la jornada del viernes como una nueva caída general de Wall Street. Las informaciones publicadas durante la mañana europea reflejaban otro momento del mercado.
El Nasdaq rebota, pero venía de entrar en corrección
El jueves, el Nasdaq Composite había sufrido su mayor retroceso diario en 19 meses y había quedado más de un 10% por debajo de su máximo de octubre, el umbral habitual para hablar de una corrección bursátil. Reuters relaciona la venta de acciones con el miedo de los inversores a que los resultados de las elecciones estadounidenses se traduzcan en más obstáculos para construir centros de datos.
La recuperación del viernes tampoco fue uniforme. CBS señala que, fuera del sector tecnológico, bajaron más compañías del S&P 500 de las que subieron. Que un índice termine en positivo no implica que lo hagan todas sus empresas: el peso de las mayores cotizadas puede condicionar mucho el resultado agregado.
Además, conviene distinguir los dos grandes índices que llevan el nombre Nasdaq. El Nasdaq Composite subió un 1,09% el viernes; el Nasdaq-100 avanzó un 1,35%, según las fichas oficiales consultadas. Son indicadores diferentes y sus porcentajes no se pueden intercambiar. Tampoco debe presentarse una variación intradía como si fuera el cierre definitivo.
Japón y Europa prolongan las pérdidas
La fotografía fue distinta en Tokio. El balance oficial del Nikkei 225 sitúa el cierre del viernes en 57.434,77 puntos, con una caída del 5,96%. De sus 225 componentes, 222 bajaron y solo tres subieron. El dato muestra que la presión vendedora fue amplia, aunque las compañías vinculadas a la tecnología tuvieron un peso importante en el retroceso.

En Europa, el STOXX 600 perdió alrededor de un 1%, según el balance de Reuters publicado en Euronext. Esa misma información, difundida antes del cierre estadounidense, recogía un avance del Nasdaq Composite del 1,4%. Es una referencia intradía, no una discrepancia con el 1,09% con el que terminó la sesión.
El miedo regulatorio no equivale a una prohibición aprobada
Detrás de los movimientos está la incertidumbre sobre la velocidad de inversión en IA. Las victorias demócratas en el Congreso y en algunos estados con una fuerte presencia de centros de datos han llevado a parte del mercado a descontar más controles. Pero una reacción bursátil expresa expectativas: no demuestra que esas restricciones estén aprobadas ni que vayan a paralizar la infraestructura.
El Prisma ya ha explicado por separado los planes legislativos demócratas sobre seguridad de la IA y costes eléctricos. El control del Congreso no elimina el poder de veto del presidente Donald Trump ni garantiza el contenido de las futuras leyes. La información de mercado debe mantener esa diferencia entre riesgo político y norma en vigor.
La rentabilidad de la inversión y los tipos siguen bajo examen
La regulación tampoco es el único foco de dudas. Reuters y CBS recogen la preocupación por si los ingresos futuros de la IA serán suficientes para sostener el volumen de inversión en centros de datos. El rebote puede convivir con esa incertidumbre: una mejora de las cotizaciones durante un día no resuelve las preguntas sobre costes, financiación y beneficios.
A ello se añade el frente macroeconómico. El informe de empleo estadounidense, con 165.000 puestos adicionales en octubre y una tasa de paro del 4,1%, mantuvo el debate sobre los próximos pasos de la Reserva Federal. Las expectativas sobre los tipos son previsiones de mercado, no decisiones ya adoptadas. La jornada acaba, así, con un alivio parcial en Nueva York y pérdidas fuertes en otros mercados, no con una dirección única para todas las bolsas.


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