Los Demócratas de Suecia han retirado este viernes 6 de noviembre su exigencia de entrar en el Gobierno para permitir la investidura de Ulf Kristersson. Su líder, Jimmie Åkesson, ha anunciado que el partido está dispuesto a abstenerse ante un Ejecutivo de centroderecha formado por cuatro fuerzas y pasar después a la oposición. El giro elimina una condición que dificultaba la negociación, pero no equivale a un acuerdo para gobernar.
La decisión traslada la presión al Partido del Centro, que rechaza colaborar con la formación de Åkesson y cuya participación necesitaría esa fórmula. Kristersson ha recibido el anuncio como una posible ayuda para unas conversaciones que siguen abiertas. No hay todavía una mayoría comprometida ni un gabinete cerrado.
Abstenerse para facilitar la investidura, no para entrar en el Ejecutivo
Åkesson ha presentado su nueva posición en una rueda de prensa en Sölvesborg. Hasta ahora, su partido sostenía que debía ocupar ministerios para respaldar una solución de gobierno. La alternativa que plantea consiste en tolerar a Kristersson mediante la abstención en la votación sobre el primer ministro y dejar que el dirigente moderado asuma la responsabilidad del Ejecutivo.
La propuesta se refiere a un Gobierno integrado por Moderados, democristianos, liberales y centristas. Los Demócratas de Suecia quedarían fuera. Åkesson ha añadido que su formación pasaría a la oposición hasta las próximas elecciones, en lugar de garantizar de antemano su apoyo a todas las medidas del gabinete.
La distinción entre facilitar una investidura y sostener después la acción de gobierno es el centro del anuncio. El dirigente ultraderechista ha dejado abierta la negociación de decisiones concretas y ha advertido de que también podría contribuir a derribar al Ejecutivo. La renuncia a los ministerios no constituye un pacto presupuestario ni un compromiso de estabilidad para toda la legislatura.
El Centro mantiene la llave y sus objeciones
El principal obstáculo sigue siendo la posición del Partido del Centro. La formación ha mantenido su rechazo a un Gobierno con ministros de los Demócratas de Suecia y a una cooperación que haga depender las políticas del Ejecutivo de ellos. La retirada de la primera exigencia no resuelve por sí sola la segunda objeción.
La líder centrista, Elisabeth Thand Ringqvist, ha pedido este viernes a los candidatos de los Moderados y de los socialdemócratas que presenten propuestas completas para gobernar antes del próximo viernes. Al bloque de Kristersson le reclama explicar cómo podría actuar sin la influencia de los Demócratas de Suecia. A la alternativa socialdemócrata le pide aclarar su relación con el Partido de la Izquierda.
Por tanto, el anuncio de Åkesson abre una posibilidad, no acredita que los centristas la hayan aceptado. Tampoco permite dar por descartada la opción de un Gobierno encabezado por la socialdemócrata Magdalena Andersson. Las condiciones de cada partido y la viabilidad de las distintas combinaciones siguen formando parte de la negociación.

Kristersson recibe el giro con cautela
El líder de los Moderados ha calificado el cambio de posición de bienvenido y ha señalado que podría hacer algo menos difícil una tarea que ya era muy complicada. Su reacción no anuncia el final de las conversaciones: el propio Kristersson ha indicado que los contactos continúan.
Åkesson, por su parte, ha defendido que un periodo en la oposición permitiría a su partido recuperar margen político propio. Al dejar de exigir ministerios, intenta evitar que esa condición cierre una salida de centroderecha, sin comprometerse a asumir las decisiones que tome un Ejecutivo del que no formaría parte.
El episodio se suma a otros bloqueos de coalición en Europa, como la negociación presupuestaria belga que ha llevado al rey a rechazar la dimisión de De Wever. Son crisis distintas: en Suecia se discute la formación y el respaldo parlamentario de un Gobierno; en Bélgica, la continuidad de una coalición existente y su ajuste fiscal.
El siguiente paso dependerá de las propuestas de gobierno y de la respuesta de los centristas. Hasta que esos compromisos se concreten, la novedad de este viernes es la retirada de una condición de los Demócratas de Suecia, no la investidura de Kristersson ni el nacimiento de una nueva mayoría.


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