El Gobierno de Corea del Sur ha decidido ampliar la misión de su unidad naval antipiratería Cheonghae hasta las aguas abiertas del sur de Omán y reforzarla con un avión de patrulla marítima P-8A, un equipo de desactivación de explosivos y medios de desminado, en una decisión que el Ministerio de Defensa presenta como respuesta a la piratería, pero que los analistas leen como la fórmula de Seúl para responder a la presión de Washington por el estrecho de Ormuz -interrumpido por la guerra entre Estados Unidos e Irán- sin enviar fuerzas al propio estrecho.
Doble radio de acción y 75 efectivos más
La decisión, adoptada este jueves en una reunión viceministerial, se someterá a la Asamblea Nacional para duplicar el radio máximo de operaciones de la unidad, de 600 a 1.200 millas náuticas, lo que extenderá su alcance desde el golfo de Adén hasta las aguas abiertas frente al puerto de Duqm, en el sur de Omán, según el Ministerio de Defensa. Al destructor de 4.400 toneladas ROKS Chungmugong Yi Sun-sin, que zarpó de Busan el 9 de octubre en la 49ª rotación de la Cheonghae, se sumarán un P-8A con 45 efectivos, un equipo de desactivación de artefactos explosivos (EOD) de 30 miembros y dos conjuntos de medios de desminado, incluidos sumergibles y embarcaciones de superficie no tripuladas. El refuerzo suma 75 efectivos y eleva el despliegue total a un máximo de 395, con el objetivo de enviarlo a la zona ya a finales de este año, pendiente del visto bueno parlamentario.
Un funcionario del ministerio lo justificó así: «Desde la guerra de Irán de comienzos de este año, el estrecho de Ormuz ha estado bloqueado y las fuerzas de la coalición se han concentrado en el golfo Pérsico, y la piratería somalí se ha multiplicado por más de tres respecto al año anterior. Es una decisión para proteger a nuestros ciudadanos y salvaguardar nuestros intereses económicos».

«No intervendremos en la guerra»
El ministerio enmarcó expresamente la medida como respuesta al deterioro de la seguridad marítima causado por la guerra, no como participación en ella. «No nos implicaremos ni intervendremos en la guerra, en absoluto», afirmó un portavoz, que detalló que dentro de la zona de misión el avión de patrulla tendrá prohibido detectar el territorio y las aguas territoriales iraníes y el interior del estrecho, y que las actividades de la unidad se limitarán a la autodefensa. En septiembre, el presidente Lee Jae Myung ya había reiterado que Corea del Sur no desplegaría tropas de forma que pudiera conducir a una intervención militar. Teherán, por su parte, ha advertido a Seúl contra cualquier acción de ese tipo.
La unidad Cheonghae, cuya misión histórica es escoltar a los buques mercantes en el golfo de Adén, frente a las costas de Somalia, se convierte así en el instrumento elegido por Seúl para estar presente en la crisis sin participar en ella: el grueso de sus medios operará en aguas abiertas de Omán, fuera del estrecho, pero con capacidad de desminado y vigilancia aérea sobre las rutas que alimentan de crudo a la economía surcoreana.
Ormuz, arteria energética
Por el estrecho transita en condiciones normales en torno a una quinta parte del petróleo mundial, y su bloqueo durante los ocho meses de conflicto ha encarecido los combustibles en todo el planeta. Para Corea del Sur, aliado militar clave de Estados Unidos en Asia y dependiente del crudo del Golfo, la fórmula elegida -protección del tráfico mercante en aguas omaníes, sin entrar en Ormuz ni apuntar hacia Irán- le permite contribuir a la seguridad de la ruta sin cruzar su propia línea roja. La decisión ha sido recibida por los expertos surcoreanos como un paso adelante en el compromiso del país con la seguridad de la vía, según la agencia Yonhap.


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