El Tribunal Superior de Tanzania ha absuelto este viernes, 6 de noviembre, al dirigente opositor Tundu Lissu del cargo de traición, pero lo ha condenado a cuatro años de prisión por incitación a alterar las elecciones de 2025. El fallo evita una condena por el delito más grave, que podía acarrear la pena de muerte, aunque no supone su puesta en libertad. El presidente de Chadema, el principal partido de la oposición, sostiene que la causa responde a una persecución política y cuestiona que se le condene por un delito distinto del que figuraba en la acusación.
La decisión fue pronunciada por un tribunal de tres jueces en Dar es Salaam, encabezado por Dunstan Ndunguru. Según la información de la lectura del fallo recogida por la prensa local, los magistrados consideran que la fiscalía no acreditó la intención de intimidar al Gobierno necesaria para sostener la acusación de traición. En cambio, concluyeron que sus palabras constituían incitación a impedir o perturbar los comicios.
La absolución de traición no cierra la causa con su libertad
Lissu llevaba detenido desde abril de 2025. La acusación se refería a unas declaraciones del 3 de abril de aquel año durante la campaña de Chadema para exigir cambios en el sistema electoral. El lema del partido, “Sin reformas, no hay elecciones”, expresaba su rechazo a concurrir sin garantías que la formación consideraba necesarias.
La fiscalía interpretó aquellas intervenciones como un intento de movilizar a la población para bloquear las elecciones y presionar al Ejecutivo mediante actos delictivos. Lissu, abogado y representante de su propia defensa durante el juicio, sostuvo que sus palabras formaban parte de una reivindicación política de reformas constitucionales y electorales, no de un plan para cometer traición.
El tribunal separó ambas cuestiones: rechazó que se hubiera probado el elemento exigido para condenarlo por traición, pero mantuvo que el contenido de las declaraciones permitía imponer una condena por incitación. Por eso la noticia no equivale a una absolución total ni a la retirada de todas las consecuencias penales de la causa.
El cambio de delito, en el centro de la controversia
Los jueces se apoyaron, según la cobertura de The Citizen y The Chanzo de la lectura del fallo, en una disposición procesal que permite condenar por un delito menor relacionado con el inicialmente acusado. Entendieron que la prueba del juicio ya había abordado la incitación y que el acusado había tenido oportunidad de defenderse.
Lissu rechazó esa interpretación. Alegó que había sido procesado por traición, no por incitación, y denunció que la sustitución del delito vulneraba su defensa. Esa discrepancia es central: una cosa es que el tribunal considere legal la condena alternativa y otra que el condenado acepte que tuvo un juicio con garantías.
El dirigente pidió libertad bajo fianza mientras recurre, de acuerdo con la información de la sesión publicada por The Chanzo. La cobertura consultada no recoge que se le concediera al terminar la vista. Tampoco permite fijar con seguridad su fecha de salida de prisión ni cómo se descontará el tiempo que ya ha pasado detenido. La condena puede recurrirse, por lo que no debe presentarse como una decisión firme e inapelable.

Amnistía cuestiona las garantías del proceso
Amnistía Internacional ha pedido anular la condena y liberar a Lissu. Su director regional para África oriental y austral, Tigere Chagutah, sostiene que el proceso estuvo marcado por graves vulneraciones del derecho a un juicio justo, entre ellas la falta de acceso confidencial a sus abogados. Es la valoración de la organización de derechos humanos, no una conclusión adoptada este viernes por los jueces que lo condenaron.
El caso se inscribe en el deterioro de la relación entre el Gobierno de Samia Suluhu Hassan y la oposición antes de las elecciones de octubre de 2025. Chadema reclamaba, entre otras garantías, una designación más independiente de los responsables electorales, libertad para hacer campaña y un control más efectivo del recuento. El Ejecutivo ha negado que persiga a sus adversarios políticos.
El resultado deja abiertas dos vías distintas: el recurso contra la condena por incitación y el debate político sobre las condiciones en las que puede actuar la oposición. La absolución de traición elimina la acusación más grave de este proceso, pero los cuatro años de prisión mantienen a uno de los principales críticos del poder fuera de la actividad política ordinaria. La cobertura de otros procesos electorales del continente, como las municipales de Sudáfrica, continúa por separado.


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