El presidente de Argentina, Javier Milei, ha convertido la sesión plenaria de la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebra este jueves en Madrid, en un nuevo capítulo de su confrontación dialéctica con el Gobierno de Pedro Sánchez. Ante los jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la Galería de las Colecciones Reales, y con el Rey Felipe VI y Sánchez presentes, Milei ha equiparado el socialismo con el fascismo y ha defendido sus reformas económicas como un modelo para la región.
«El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía», ha afirmado el mandatario, atribuyendo la idea, «en versión adaptada a los tiempos de hoy», al escritor y diplomático español Salvador de Madariaga. «Ambas doctrinas concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política», ha añadido, para concluir que «estas equivalencias entre socialistas y fascistas no es casual: comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento».
La respuesta del Ejecutivo español no se ha hecho esperar. Fuentes de Moncloa han mostrado su enfado con unas declaraciones que, dicen, «se califican por sí solas», según Europa Press.
Del pésame por Toledo a la Escuela de Salamanca
Milei ha abierto su intervención con el pésame «en nombre del pueblo y del Gobierno argentino» por las 69 víctimas del reciente accidente ferroviario de Toledo, entre ellas dos argentinos, y ha deseado una pronta recuperación a los heridos: «En este momento de dolor, la Argentina está junto al pueblo español». Después ha reivindicado las raíces occidentales de Iberoamérica y la Escuela de Salamanca, cuyos pensadores, ha dicho, pusieron la justicia en el centro de las decisiones económicas: «El liberalismo económico tiene una enorme deuda intelectual con España».
El mandatario ha presentado las cifras de su gestión como prueba de que «ese avance es posible»: ha asegurado que su Gobierno eliminó cinco puntos de déficit del Tesoro en un mes y el déficit del Banco Central en seis meses, que bajó impuestos por cuatro puntos del PBI, desmontó más de 18.000 regulaciones y logró solicitudes de inversión por más de 210.000 millones de dólares gracias al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, cifras todas ellas procedentes de su propio discurso. También ha denunciado que «hay regímenes que invocan los derechos humanos mientras encarcelan disidentes y silencian a la prensa», y ha celebrado las últimas elecciones en Chile, Colombia y Perú como una «rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder».
Malvinas: arbitraje contra el Reino Unido
En el tramo final, Milei ha dedicado un amplio apartado a las Islas Malvinas, «una causa sagrada» para los argentinos. Ha recordado que, conforme al principio de uti possidetis iuris, la Argentina heredó de España los títulos de soberanía sobre el archipiélago, y ha acusado al Reino Unido de impulsar la explotación de hidrocarburos del proyecto Sea Lion con «licencias ilegales e ilegítimas» otorgadas a las firmas Rockhopper y Navitas. Su Gobierno, ha anunciado, ha activado procedimientos sancionatorios y denuncias penales contra esas compañías y sus directivos, y ha iniciado un arbitraje contra Londres conforme al anexo 7 de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, con una petición de medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para impedir el inicio o la continuación de la explotación en la Cuenca Malvinas Norte. Ha reiterado, eso sí, la disposición a negociar «de acuerdo con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas».

Frío saludo y una bilateral que no llegó
La tensión se notó ya antes del discurso. Según El Mundo, Sánchez y Milei se dieron un frío saludo a la llegada a la cumbre, a la que el argentino llegó horas después de aterrizar en Madrid tras ausentarse de la ceremonia de bienvenida y de la cena ofrecida por los Reyes, y después de reunirse la noche anterior con el líder de Vox, Santiago Abascal. El mismo diario señala que Milei había pedido por vía formal a Moncloa y a Exteriores una bilateral con el Rey, sin obtener respuesta. Felipe VI, en su papel de moderador, abrió la reunión pidiendo «diálogo» y rogando, en una alegoría musical, que el debate sonara «armónico» y que los ponentes se ciñeran «a la partitura».


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