Las previsiones de Adif y Adif Alta Velocidad para los próximos años sitúan el mantenimiento y la puntualidad en el centro de la crisis ferroviaria. Los nuevos convenios con la Administración General del Estado incorporan objetivos que, según la documentación publicada por El Mundo el 4 de noviembre, permiten más incidencias de infraestructura y mayores niveles de impuntualidad en 2030 que los previstos para 2025.
La información llega después de que Alberto Núñez Feijóo denunciara un deterioro de los indicadores a partir de un informe interno. Sus cifras y las tablas recogidas por el periódico no deben sumarse como si midieran lo mismo: hay dos gestores, distintos servicios ferroviarios y comparaciones entre resultados, previsiones y objetivos. La discusión afecta a cómo se conservará la red y a qué nivel de servicio se compromete el gestor.
Un 20% más de sucesos que afectan al tráfico
El Mundo señala que Adif calcula 8.799 sucesos con afectación al tráfico imputables al estado de la infraestructura en 2030, frente a los 7.355 previstos para 2025. La diferencia es de alrededor del 20%. Se trata de un indicador de fiabilidad de las instalaciones, no de un recuento de accidentes ni de una estimación de víctimas.
El periódico informa de que ha accedido a la documentación de los convenios y a las alegaciones de los operadores. Según esa información, Renfe observa un empeoramiento generalizado de los indicadores de prestación del servicio; Iryo cuestiona que se acepte un deterioro de la calidad, y Ouigo reclama una línea de base y medidas que permitan evaluar la eficiencia.
La comparación sirve para examinar la exigencia de los objetivos a largo plazo. No describe por sí sola el funcionamiento de una línea concreta en una fecha determinada ni permite atribuir a una instalación la causa de un siniestro que esté bajo investigación.

Los retrasos en larga distancia y alta velocidad
Para la larga distancia, las tablas recogidas por El Mundo sitúan el porcentaje de trenes con más de diez minutos de retraso en el 3,5% en 2030, frente al 2,62% previsto para 2025. Es un aumento relativo cercano al 34% de ese indicador de impuntualidad. No significa que la puntualidad caiga 34 puntos porcentuales.
En Adif Alta Velocidad, el periódico distingue otras tres referencias: una estimación de impuntualidad del 16,9% para 2026, un resultado del 4,76% en 2025 y un objetivo inicial para aquel año del 1,83%. Comparar la estimación de 2026 con el resultado real de 2025 no es lo mismo que compararla con el objetivo que se había fijado para ese ejercicio.
También hay diferencias entre las redes en mantenimiento preventivo. La información sitúa el techo de cumplimiento de los planes de la red convencional en el 90%, sin mejora respecto al inicio del periodo, mientras que la alta velocidad no superaría el 96% hasta 2030, frente a niveles de al menos el 99% en los cuatro años anteriores.
La denuncia de Feijóo y los límites del dato sobre seguridad
Feijóo afirmó el 3 de noviembre, en un desayuno de Europa Press, que un informe interno preveía un aumento del 94% en el riesgo de accidentes con responsabilidad de Adif hasta 2030. El líder del PP pidió una auditoría rápida de los sistemas de seguridad y defendió dar prioridad al mantenimiento frente a nuevas obras.
Es una denuncia política atribuida a su lectura del informe. No significa que exista una probabilidad del 94% de sufrir un accidente al viajar. El Mundo recoge por separado una tasa de accidentes por millón de trenes-kilómetro que pasaría de 0,011 en 2025 a 0,025 en 2026 y 0,022 en 2030. Sin el documento metodológico completo, ambos datos no deben presentarse como equivalentes.
El marco de financiación para 2026-2030
El Ministerio de Hacienda sí publicó el 13 de octubre un acuerdo del Consejo de Ministros que modifica los límites para adquirir compromisos de gasto futuros vinculados a los convenios de Adif y Adif Alta Velocidad para 2026-2030. La nota oficial explica que buscan asegurar un marco financiero estable para las infraestructuras ferroviarias.
La autorización financiera no acredita por sí sola los indicadores de puntualidad y seguridad publicados por la prensa, pero fija el contexto presupuestario en el que se discuten. La revisión de esos compromisos coincide con el relevo al frente de Transportes y la renuncia del presidente de Adif. El reto para los responsables del ferrocarril es concretar qué objetivos se exigirán, cómo se medirá su cumplimiento y qué respuesta habrá ante las desviaciones.


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